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¿Qué es una terapia psicológica?

Una terapia es una interacción entre el paciente y el terapeuta. Su finalidad es evaluar la situación de la persona atendiendo a tres factores: psicológico, físico y relacional. Tras la evaluación inicial, se establece un diagnóstico a partir del cual se irán empleando las técnicas necesarias para cada caso particular.

Gabinete de Psicología Conductual y Judicial GPC Euskadi


Para el correcto aprendizaje de todos estos aspectos es necesaria colaborar, realizando tareas y ejercicios prácticos tanto en las sesiones como en casa. Es también necesario ser enfático en que la relación entre el terapeuta y el paciente se establece en un altísimo grado de confidencialidad y privacidad. El terapeuta es un profesional especializado y calificado en tratar problemas psicológicos y de conducta.

Con una buena terapia aprendemos a ser dueños de nuestros pensamientos y nuestras sensaciones

Desde GPC –Gabinete de Psicología Conductual y Judicial–, enseño y entreno al paciente en las habilidades y estrategias adecuadas para responder de forma favorable a sus problemas cotidianos. Se aprenderán nuevas formas de pensar y afrontar situaciones cotidianas, los problemas, y sobre todo aquello que causa malestar.

La terapia se centra en el aquí y ahora, siendo el paciente el sujeto activo y responsable de la mejoría. La confianza en el psicólogo será esencial, ya que cualquier factor no expresado claramente puede contribuir a la no mejoría. Para conseguir una atención psicológica personalizada y eficaz, se mantiene, siempre que se considere oportuno, contacto con otros profesionales de la salud (médicos de familia, psiquiatras, especialistas, etc.).

Asimismo, en el área de Psicología juvenil establecemos, de acuerdo con los padres, una coordinación con los profesionales –orientadores, consultores, psicólogos y tutores– de los centros de enseñanza (colegios, ikastolas, institutos, etc.).

Las sesiones de terapia suelen tener una frecuencia de asistencia semanal, de una hora de duración, aunque el tiempo de sesión puede variar según la naturaleza del problema consultado y por otros condicionantes.

En las sesiones iniciales de evaluación psicológica se recoge información sobre el problema por el que se consulta. Para ello, se utilizan: la entrevista, los cuestionarios, los tests y tareas de registro (enseñando al cliente a observarse a sí mismo). Las evaluaciones diagnósticas se realizan con los instrumentos más actuales, contemplando los aspectos cognitivo-intelectuales, los afectivo-emocionales y los socio-familiares.

De esta manera se van estableciendo los diferentes síntomas a mejorar o modificar, y así poder establecer un diagnóstico. Cuando se tiene el diagnóstico elaborado, se le comunica al paciente de un modo constructivo, siempre sin juzgar y sin culpabilizar. A continuación, se le propone un plan de tratamiento basado en la asistencia a sesiones de terapia en las que se trabajaran las dificultades que han sido detectadas utilizando las técnicas más adecuadas y específicas, principalmente, las técnicas de terapia cognitivo-conductual, que se han demostrado eficaces para un buen número de problemas emocionales.

La terapia cognitivo-conductual basa sus postulados científicos fundamentalmente en dos principios:

  1. La conducta puede modificarse cambiando las consecuencias que siguen a la misma.
  2. No son tanto las circunstancias ambientales las que causan las perturbaciones emocionales sino nuestra particular forma de interpretarlas.

 

La cura llega cuando se logran cambiar pensamientos distorsionados o irracionales por otros realistas y racionales”.

 

Practicando habilidades entrenadas en las sesiones, el paciente adquiere autocontrol sobre sus conductas, emociones y pensamientos negativos, hasta llegar al objetivo final que es conseguir un cambio cognitivo-conductual que ayude a la persona a adquirir independencia y autonomía para solucionar sus problemas.

Cuando el paciente se siente recuperado, fortalecido y puede afrontar sus dificultades por sí mismo, comienza la etapa de seguimiento. Ésta consiste en comprobar la evolución de las dificultades consultadas a lo largo del tiempo, espaciando las sesiones.

Con una buena terapia se aprende a ser el dueño de nuestros pensamientos y nuestras sensaciones, lo cual genera beneficios en todos los aspectos de la vida, incluso en la salud del cuerpo y, hasta en el aspecto económico, pues quienes han concluido un proceso de terapia coinciden en que es una de las mejores inversiones que se pueden hacer en la vida.

Realidad virtual

La realidad virtual ofrece una nueva forma de hacer terapia que conlleva importantes ventajas para el contexto terapéutico.

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La experiencia virtual es capaz de generar en la persona las mismas reacciones y emociones, que las que experimenta en una situación similar en el mundo real.

No hace falta esperar a que se produzcan los acontecimientos en el mundo real, ampliándose las posibilidades de auto-entrenamiento.

Una de las grandes aportaciones de la realidad virtual como tecnología es su capacidad de inmersión y de interacción.

  • Inmersión porque la realidad virtual consigue que la persona tenga la sensación de encontrarse físicamente presente en el mundo virtual.
  • Interacción porque la realidad virtual permite que la persona pueda interactuar con el mundo virtual en tiempo real.

Esta herramienta ofrece una serie de ventajas importantes en el contexto terapéutico:

  1. El mundo virtual puede controlarse totalmente, ya que está generado por un ordenador que el terapeuta puede controlar.
  2. El hecho de que las situaciones no sean “reales” favorece que los pacientes acepten mejor la exposición.
  3. Permite repetir la misma tarea de exposición una y otra vez sin cambiar sus parámetros.
  4. Además, no es necesario salir de la consulta para realizar tareas de exposición.