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Terapia de pareja

Terapia de pareja

 

Podemos considerar que hay tres áreas determinantes en las dificultades que surgen en la relación por lo que su evaluación es determinante para su mejor abordaje:

· Problemas en la comunicación
Supone un área de dificultad para mantener el equilibrio y la armonía dentro de la pareja.

· Problemas en las relaciones sexuales

· Problemas afectivos

Os sentís distantes y poco unidos? ¿Las discusiones ahogan en exceso vuestro día a día? ¿Ha habido una infidelidad y no sabéis cómo superarla? Ante estos problemas y otros diferentes, podemos ayudaros a facilitar su solución.

En general, vivir en pareja no es fácil, más con el ritmo de vida que llevamos. El poco tiempo compartido, el estrés laboral, la falta de comunicación, la convivencia, la rutina, etc. pueden hacer que cada miembro evolucione de forma diferente y que la distancia se vaya instalando cada vez más. A veces, las parejas sienten que, entre ellos, hay un abismo y que no conocen a la persona de quien un día se enamoraron.

Cuando la pareja funciona bien, representa una gran fuente de seguridad y felicidad para sus miembros. En cambio, si hay problemas, el sufrimiento la va deteriorando progresivamente hasta el punto, en muchos casos, de la separación.

Cualquier pareja puede sufrir una crisis debido a factores como el cansancio, el estrés, los problemas laborales, familiares o económicos… que, a su vez, pueden transformar una convivencia buena y tranquila en una sucesión de respuestas destempladas, silencios tensos y despechos continuos. Cuando la relación empieza a deteriorarse y las soluciones planteadas por la pareja no funcionan, es el momento de plantearse la posibilidad de que alguien ajeno y profesional pueda echar una mano ya que los problemas de pareja no resueltos y el deterioro de la comunicación en ella, hace que la relación vaya siendo cada día más insatisfactoria y dolorosa.

Las parejas para constituirse como tales, se enfrentan en primer lugar a las diferentes expectativas de lo que significa ser pareja para uno y otro, los mitos y creencias que cada uno trae de su familia de origen, los roles que han aprendido respectivamente durante su historia de vida… y estas visiones diferentes provocan a menudo disputas sobre las responsabilidades (quien se encarga de hacer las cosas) y el poder (quien decide lo que hay que hacer), las finanzas, las relaciones con miembros de la familia de origen, el cuidado de los hijos, actividades sociales y de trabajo fuera de la familia, la sexualidad e intimidad y la comunicación.

Si tu pareja no está dispuesta a dar el paso de acudir a consulta, ¡hazlo tú!

En el momento en que surgen estos desencuentros, la estabilidad mental y emocional empieza a tambalearse. Es muy fácil dejarse llevar por el enfado, el rencor, el despecho y los sentimientos de traición. Guiados por todos ellos, aún resulta más fácil echar la culpa de todo al otro, asumir un papel de víctima y poner distancias y barreras a la comunicación.

En el trasfondo de estos comportamientos suele encontrarse la dificultad para asumir la verdad, especialmente la parte propia de responsabilidad, además de los miedos y las emociones más íntimas que a veces cuesta tanto exteriorizar.

Llegados a este punto de desgaste, las parejas pueden resignarse con su situación, tomar la decisión de separarse o bien, buscar una solución profesional, que muchas veces es la única oportunidad de salvar la relación ya que, tras intentar solucionarlo por sus propios medios no han tenido habilidades para conseguirlo.

GPC Gabinete de Psicología Conductual y Judicial, le ofrece un lugar para analizar su dinámica de pareja, expresar lo que uno siente, escuchar al otro e identificar qué está fallando, desde cuándo y qué lo retro alimenta. La guía de un profesional, neutro y con distancia a la pareja, ayudará a fomentar la comunicación y a encontrar soluciones.

El tratamiento se centra en el aspecto relacional de la pareja. Las técnicas que se usan, tratan de movilizar canales de comunicación en la pareja, desatascar bloqueos, favorecer patrones más funcionales de relación y apoyar los que estén presentes dentro de la pareja.

Profundizar el diálogo en la pareja permite decir al otro lo que sentimos, sin perdernos el respeto y valorando que es posible tener puntos de vista diferentes. A través del dialogo las parejas aprenderán a reconocer sus estados de ánimo y aprenderán a actuar en consecuencia.

Es importante plantearse solicitar ayuda profesional cuando uno de los miembros de la pareja se siente insatisfecho de la vida conyugal, cuando los problemas de pareja se repiten una y otra vez sin poder solucionarlos, cuando la comunicación se ha deteriorado y se emplean expresiones agresivas en las discusiones y cuando existen problemas en las relaciones sexuales.


Incluso, si tu pareja no está dispuesta a dar el paso de acudir a consulta, hazlo tú
. El terapeuta pronto te ofrecerá orientación y estrategias para manejar la situación y empezar a resolverlas.

Si algún miembro de la pareja necesita un espacio individual, el terapeuta le orientará en esta dirección para que puedan valorar conjuntamente esta necesidad y/o conveniencia de iniciar una terapia individual, pudiendo ser un complemento a la terapia de pareja que se ha iniciado.

Una cierta motivación de los dos miembros hacia el tratamiento es un factor fundamental y uno de los requisitos para poder entablar una Terapia de Pareja. La falta motivación o el desacuerdo dificultan la Terapia de Pareja, es una situación de bloqueo que refleja la situación en la pareja.

 

Para sonreír

Las cuatro fases de la pareja son: antes del matrimonio él habla y ella escucha; durante la luna de miel los dos hablan y los dos escuchan; más tarde ella habla y él no escucha; finalmente los dos gritan y los vecinos escuchan”

Francisco Gavilán, ‘La insoportable guerra de los sexos’